“Pintemos la República con nuestros colores. El 1 de Octubre, un Sí...

“Pintemos la República con nuestros colores. El 1 de Octubre, un Sí LGBTI” por Marc Garriga, Hasier Narbarte y Joan Pujolàs

Las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex (LGBTI) no hemos necesitado el permiso de nadie para salir a la calle, para amarnos, para hacernos visibles, para ser. En junio de 1969 a Stonewall, ante la violencia y el acoso de la policía, estalló la revuelta y nació el movimiento de liberación LGBTI moderno. Sin aquel acto de desobediencia que fue Stonewall hoy no estaríamos donde estamos. En Barcelona también fuimos víctimas de la represión cuando las personas LGBTI bajábamos por la Rambla en 1977 exigiendo la abolición de la ley de “peligrosidad social”. Ni aquellos primeros manifestantes de 1977, ni Ocaña, ni Las Carolinas, ni ninguna persona no puede ser ilegal para pasearse como quiera por la Rambla. Entonces, la libertad, la ganamos ejerciéndola, celebrando nuestros cuerpos Rambla arriba y Rambla abajo. El Frente de Liberación Gay de Catalunya (FAGC), creado en 1975, no fue legal hasta 1980. Fueron 5 años de resistencia y de perseverancia, de convicciones y de esperanzas. También de triunfos: en 1978 conseguimos dejar de ser consideradas peligrosas sociales. Aquella victoria demostraba que los derechos y las libertades deben estar por encima de legalidades represoras. El primer insumiso encarcelado del movimiento antimili fue un militante del FAGC. La campaña Insumisión marika fue un ejemplo de cómo había que sumar esfuerzos, tejer discursos y articular una visión interseccional de las luchas. Sin Sergi, con medias, botas militares y peluca ante los juzgados, hoy tampoco estaríamos donde estamos. Han sido muchos años de conflicto con un régimen que amparaba una realidad opresora. La lista es larga. En 1986 detienen dos chicos para hacerse un beso en Via Laietana; en 1991 unos nazis asesinan Sonia Rescalvo por ser mujer trans; en Sitges en 1996 abren ficheros policiales gays; en 1999 se consigue por primera vez el agravante de homofobia en el juicio por una agresión a dos lesbianas.

Fuimos, pues, personas ilegales, nos han marginado, discriminado, encarcelado, golpeado y asesinado. Han llegado a negar que existimos. Sin embargo, hemos resistido, con golpes, cicatrices y heridas invisibles, pero con la sonrisa y la pluma intactos. La vida nos ha enseñado que cuando te niegan los derechos hay que ejercerlos sin permiso y que cuando la legalidad te limita o te excluye es necesario desbordarla. Y el 1 de octubre de esto: autodeterminarse como pueblo tal y como lo hemos hecho como personas a lo largo de nuestras vidas.

El 1 de octubre votaremos. Ante los intentos de boicot y de prohibición por parte del Estado, ante la represión y de la estrategia del miedo y ante el intento de deslegitimar el referéndum por parte de algunas izquierdas, las personas LGBTI tenemos muy claro que ni la prohibición, ni el miedo, ni el acomplejamiento no han sido ni serán nunca suficientes para privarnos de nuestra libertad.

El 1 de octubre votaremos Sí. Votar que sí es apoderarse como pueblo para tomar nuestras decisiones en todos los ámbitos. Significa dotarnos de todas las herramientas de una República y no limitarnos a las de una autonomía intervenida. Votar que sí es abrir un proceso constituyente, popular y desde abajo, en el que todos, sin exclusión, pueda construir los cimientos del nuevo país. Y es justamente en este nuevo contexto que las izquierdas y las personas LGBTI incidiremos para construir la República que queremos: diversa, solidaria, justa y libre.

Lucharemos por un país que avance hacia la autodeterminación de sexo y de género de todas las personas, que celebre todas las opciones sexuales, que garantice la libre expresión de género y que reivindique la diversidad como la mejor arma contra la intolerancia y las opresiones . Esto se concreta en muchos ejemplos: entender que las relaciones interpersonales van más allá de la pareja, reconocer tantos modelos de familia como se puedan imaginar, garantizar que no se utilicen protocolos patologizador personas trans e intersex en el sistema de salud, reconocer todas las personas LGBTI represaliadas por el franquismo y víctimas del fascismo, asegurar el derecho de las mujeres lesbianas o sin pareja a ser madres, construir una educación no patriarcal, perseguir firmemente cualquier agresión machista y LGBTI-fóbica, luchar contra la estigmatización de las personas que viven con el VIH o acoger las personas LGBTI migradas y refugiadas.

Nuestros derechos y nuestras libertades serán también eje de la nueva República. Nadie nos tomará esta oportunidad. Tenemos una hoja en blanco, pintemos con los colores de nuestras luchas.

Marc Garriga, Hasier Narbarte i Joan Pujolàs.