Navidad rota

Navidad rota

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Se acercan las fiestas de invierno, las fiestas navideñas. Aquellas que, por definición, son fiestas familiares. Fiestas llenas de solidaridad, amor… lo que llaman el espíritu navideño. Fiestas llenas de luces, en el corazón y en la calle, de colores… multicolores?

Posiblemente es la época del año que más ilusiones genera y que más tristezas son visibles. Aquellas personas que no pueden disfrutar del espíritu navideño, el que empuja al consumismo, y son muchas las que se quedarán sin comida de navidad o Sant Esteve, sin juguetes en el tió o por los reyes.

Y serán muchas, también, que no podrán compartir mesa con la familia biológica, para que los han expulsado debido a su orientación sexual o transgénero. Y algunas trans femeninas que, para poder ser quien sienten, deberán aprovechar estos días para hacer cajón en las esquinas de las calles o cerca de los campos de fútbol.

La asociación de Madres y Padres de gays, lesbianas, bisexuales y Transexuales (AMPGIL) afirma que “Los intentos de suicidio por parte del colectivo LGTB se reducen un 84% en función de la respuesta familiar” durante la adolescencia, cambiando los porcentajes podríamos mirar también lo que pasa en edad adulta y como el colectivo LGTB, a pesar de los avances sociales y legislativos sigue teniendo en su seno dramas humanos, cuyo origen es la LGTBfobia.

Se acercan las fiestas de navidad, merman los derechos de expresión, se acumulan las denuncias por LGTBfobia y las agresiones a personas LGTB. Unas fiestas multicolores, una etapa solidaria?

La visibilidad del colectivo es necesaria; demos la cara, salgamos a la calle.